Bush y Blair: Irak y el virrey norteamericano del Reino Unido

Tony Benn, Colin Leys

Abstract


Tonny Benn en conversación con Colin Leys:

CL: En septiembre de 2002, cuando la invasión norteamericana a Irak ya era inminente, usted fue a Bagdad y habló con Saddam Hussein. ¿Qué perspectiva le brinda esto sobre lo que ha sucedido desde entonces?

TB: Fui a ver a Saddam por primera vez en 1990, y tuve tres horas con él. Fui con sólo un objetivo, hacer que los rehenes fueran devueltos. Ted Heath fue con el mismo propósito. Finalmente todos fueron liberados1. Una de las cosas que surgieron entonces fue su sensación de traición absoluta. Dijo que April Glaspie, el embajador norteamericano en Bagdad, le había dicho en el verano de 1990: “Si ustedes intervienen en Kuwait, lo consideraremos una cuestión árabe”2. Se sintió absolutamente traicionado por los norteamericanos. Después de todo, Rumsfeld había estado ahí apenas unos años antes, vendiéndole armas químicas (esto fue confirmado por Tariq Aziz cuando lo volví a ver el año pasado). Entonces le dije: “Bueno, va a tener que retirarse de Kuwait”; y él dijo: “Aun si lo hago, los norteamericanos van a destruirme porque soy demasiado fuerte” –y en un cierto sentido estaba en lo correcto respecto de eso.

Full Text:  Subscribers Only

Bookmark and Share